
Gano el Primer Premio en el concurso de carteles del «Día Internacional de la Mujer» organizado por el Instituto de la Mujer de la Comunidad Valenciana. Es una noticia que me llena de orgullo.
Una convocatoria con sentido
Cada 8 de marzo, instituciones, colectivos y ciudadanía de todo el mundo se unen para recordar una lucha histórica y todavía vigente: la igualdad real entre mujeres y hombres. Los carteles son parte de esa conversación. En una sola imagen deben condensar un mensaje, provocar una emoción y, sobre todo, invitar a la reflexión. El concurso convocado por el Instituto de la Mujer de la Comunidad Valenciana ofrece un espacio para que el diseño gráfico contribuya de forma directa a la sensibilización social, y para nosotros participar ya suponía un honor. Que el jurado haya elegido nuestra propuesta como la mejor es un reconocimiento que valoramos enormemente.
La idea detrás de la imagen
La composición se articula en torno a una silueta femenina oscura, de pie, con una postura firme y serena. Viste un traje de chaqueta y pantalón, tiene una mano a la espalda y el cabello al viento. No tiene rostro ni rasgos concretos, y eso es deliberado: podría ser cualquier mujer. Una trabajadora, una profesional, una madre, una estudiante, una líder. Al carecer de identidad individual, la figura se convierte en un símbolo universal en el que muchas personas pueden reconocerse.
Color y tipografía al servicio del mensaje
El amarillo intenso del fondo es el protagonista cromático. Es un color vibrante, luminoso y optimista, asociado a la energía, la visibilidad y la esperanza. Sobre él, el negro de la silueta genera un contraste máximo que garantiza impacto visual a distancia, algo esencial en un cartel pensado para calles, centros educativos, instituciones y espacios públicos.
En la parte inferior, una base oscura enraíza la composición y acoge el texto. El gran «8» en amarillo funciona como ancla visual y deja claro de qué fecha hablamos antes incluso de leer una sola palabra. Junto a él, «de marzo» y la leyenda «Día Internacional de la Mujer» completan el mensaje con una tipografía de líneas rotundas, moderna y muy legible. Todo está pensado para que la lectura sea inmediata y el mensaje llegue con claridad.
Menos es más
Uno de los principios que guiaron el proyecto fue la economía de recursos. Con apenas dos colores principales, una figura y una frase, el cartel comunica poder, independencia y presencia. La silueta no pide permiso ni se disculpa: está ahí, de pie, segura de sí misma. Creemos que ese es precisamente el espíritu que merece reflejar una jornada como el 8 de marzo, que no es solo una celebración, sino también una reivindicación y un recordatorio de lo que aún queda por hacer.
Un reconocimiento compartido
Esta distinción confirma algo en lo que creo: el diseño puede ser una herramienta poderosa para generar conciencia, abrir debates y contribuir, aunque sea con una pequeña parte, a construir una sociedad más justa e igualitaria.

